miércoles, 26 de diciembre de 2007

LA NOCHEBUENA MAS RECORDARA


Son las 03:32 h., del lunes. Seria otro lunes más, sino fuera porque hoy es Nochebuena y mañana Navidad.
Hoy empieza un día de buenos sentimientos, todos nos queremos. Y, me pregunto yo, ¿ porque todos estos sentimientos, no lo tenemos todos los días del año ?.
Acabo de llegar a mi rincón favorito de la Plaza de la Virgen. Como llevo ya varios días sin poder dormir. Los demás días, me he puesto a leer; hoy, me he decidido a dar una vuelta por la capital. Parece que soy Will Smits, pues el único que va por las calles solos, soy yo. Hasta Pitchi & Ditchi, estarían en sus arbellones.
No se porque, ni tampoco quiero averiguarlo. Una vez, que me he aposentado en mi plaza reservada, empiezo a recordar, aquella Nochebuena del comienzo de la década de los 80...
Se celebraba en mi casa, iban llegando la familia, beso por aquí, beso por allá y vuelta otra vez... parecíamos los Reyes y el pasamanos.
Ahí, el trío Aufati Aurora, Fali, Tinita, también llamado trío la, la, la. Mi madre, además de ser la mayor de las tres hermanas, era la anfitriona. Aquella noche, también estaba, mis tíos por parte de mi padre.
Tanto mi tía Pilar como Mi Padrino y parte de sus hijas, pues las dos mayores, ya estaban casadas. A mi padrino, yo le hacía un marcaje cuerpo a cuerpo. En todas las reuniones familiares, quise estar de la persona mas bromista, en este caso era mi tío Vicente Montoro el marido de Mi Madrina, que era la pequeña de las hermanas; menos cuando estaba el Pelailla, ese honor ó esa carga, según como se mire, lo tenía él.
En los sofás, estaban mis dos abuelas... Isabel... la de mi padre y mi tía Pilar con 75 años; y, Ernestina, la madre del trío con 55 años.
Mis primos, primas y mis hermanas Cristina y Silvia. También correteaban por ahí... Black y Mancha dos pontier de dos semanas de vida eran los que más corrían por los pasillos ó lo intentaban, sin que nadie les pisara.
Las mujeres, empezaban a sacar los primeros platos. Cuando Vicente, ve un plato de galletas en forma de hueso, tiene la tentación de coger una... alza la mano, sentado en la mesa que estaba con toda la delicadeza, y cuando la criatura de 1,78 cm esta a punto de coger una galle... ¡ Vicenteeeeeeee !, que esas galletas son de los perros.- grita mi padre.- anda la leche, la madre que os parió exclamo el tío Vicente a los cuatro vientos.
Ante esa insinuación a grito pelado, mis abuelas, como si estuvieran entrenadas y llevando el ritmo, levantaron la mano... nosotras somos quién la hemos parido a las cuatro.- replican la juventud acumulada Pero, Papa, no te comas la comida de Black y de Mancha.- protesta riéndose mi prima Patricia.- Hija mía, tu padre es el que tiene que dar la nota, siempre. No lo puedo sacar a la calle, yo que quiero hacer migas con la Duquesa de Alba, para ver si os casáis con sus hijos, pero con semejante actitud ¿ como voy a parentaros a ti y tu hermana ?.- sentencio mi madrina y a la vez, su mujer.
No hace falta comentar, que las carcajadas se oyeron hasta en el Japón. Después de casi 30 años de aquella Nochebuena, aún sin poder evitar, me sale la sonrisa recordándolo.
Veo a mi padrino que acusa a mi padre de chivato... serás borinot, ¡ chééé, cállate ! El Rey, quiso imitar a mi padrino, pero este haciendo callar al gorila rojo.- yo que sabía, que era una broma de las mujeres se lamento mi padre.
Y, llego la cena... clochinas por aquí, cigarras por allá... pasadme el pan..... serás pesada, toma pan. Alguien, soltó... y, ¿ los regalos?... Tranquilidad, hay para todos advierte la tía Fali.
Hasta Black y Mancha, tuvieron sus regalos en forma de perfumes. El primero, recibió una dosis de Hugo Gos "Gos", en valenciano es "perro" que harán que las perritas se desmayen ante el porte del cuatro patas. Y, el segundo recibió una dosis de Dolce-Chiguagua, que lo recibió con ladridos de alegría, pues luego iría a coquetear con la perrita del hocico pelado.
A todo esto, el tío Alberto el marido de Fali hace una mueca como diciendo me ha pillado, pues no tenía nada para su mujer. Una vez, entregado todos los regalos, Fali, exigió el suyo. Su marido entre pícaro y fardon sentencio... es que tu regalo, no cabe en casa de tu hermana.
Todos, los ahí presentes, nos quedamos patidifusos. Mi padrino, con la clochina a punto de ser devorada por su dentadura, se le fue al suelo; mi padre, se peleaba con Mancha por ver quién se quedaba la gamba roja, al final, el canino venció. Yo, sucando el plato de mi salsa favorita... el ajoaceite.
Y, ¿ la protagonista ?, pues ella se tiro, literalmente a los brazos de su marido. Ante la vorágine de los acontecimientos, seguíamos sin saber, el codiciado regalo.
Hasta que sé oyó... es un supermirafiori. Alguien, una vez desvelado el secreto se acordó de su santa madre. A lo cual Alberto respondió... Pues si no lo quieres, lo devolveré.
Nos quedamos parado, ya que el Tío Alberto no el Alberto de Serrat, el mío era más joven era él mas serio de todos. Por eso mismo cuando gasta una broma, todos caemos en sus redes, pues con esa ironía, engaña a todos.
Los argumentos y después de varias copas, pues la noche invitaba a ello, la familia, puso en cuarentena "el regalo". Además, Fali, era la más reacia, pues hacía un par de meses que se habían comprado el seat 127; después de que hasta la saciedad, le pidió de comprar el coche de moda, en aquellos años. La respuesta de mi tío, siempre fue la misma ¡ no !. Todo esto ocurría en un ambiente distendido y sonriente.
Dos semanas más tarde, no sé si porque iba de farol y no quería quedar mal ó por que nos decía la verdad. Por una ú otra razón, mi tía ya presumía por las calles de Valencia con su nuevo coche; mi tío, obviamente, le toco el seat 127.
Sobre las 04:00 h. Aproximadamente, mi madre me despertó, estaba tumbado en el sofá, junto con mi prima Yolanda y mi hermana Silvia, durmiendo como "tres angelitos". Me fui a la cama y me quede anestesiado. Aquella Nochebuena, fue inolvidable.

1 comentario:

Lola dijo...

Bonita Noche Buena....
Yo recuerdo las mias en casa, con mis hermanos, mis padres, un chico amigo de mi hermano pequeño que por encontrarse solo, cada año se sentaba a nuestra mesa,tios, primos....y para los postres,,vecinos..en Noche Buena no se cerraba la puerta de casa.
Eran tiempos en que podian estar abiertas....
Un abrazo.