miércoles, 3 de octubre de 2007

VA DE CUENTOS


Cuenta la leyenda, que hace muchos, muchos, muchos años, en la Ciutat Vella de la antigua Valencia; cuando aún, existían las murallas, ocurrió un duelo tan famoso, que aún se recuerda en la retinas de los nativos.
El último Rey moro valenciano... Zayyan, noto, que los labradores que salían a trabajar por la puerta de salida... Torres de Serrano, eran mas, que los que entraban por la noche, por la puerta de la entrada a Ciutat Vella... Torres de Quart esto parece El corte Ingles; harto, de que se estuviera quedando sin labradores, cuando estos iban al viejo cauce del rió Turía, quiso enterarse que motivaba dicha desaparición.
La población, empezó a rumorear, que era cosa de un Dragón , cosa que el rey moro, no le convencía. Pero, los rumores, cada vez, eran mas fuertes, quiso; enterarse, de primera mano.
Harto, de que el pobrecillo animalito, no tuviera otra cosa que llevarse a desayunar, mas que los labradores, llamo a su equipo de asesores, para que le indicara la estrategia a seguir.
En la cárcel, que estaba ubicada en el interior de las Torres de Serranos, estaba Mohame ya, un reo que fue detenido, por malgastar agua, cuando la Ciutat, estaba privada de este Don, y el Rey, estudiaba, construir un trasvase hoy en día, seguimos con el mismo problema y su condena, era a muerte.
Este, le llego la noticia, por vías, no muy legales; quiso entrevistarse con Zayyan, y le planteo la proposición que tenía en mente. Este, al principio dudaba, pero como cada vez, le quedaban menos labradores, acepto. No tenía nada que perder.
El Rey, le premiaría, con la ansiada libertad. Nuestro héroe, solo pidió que le trajeran dos cosas... una lanza y un vestido todo lleno de cristalitos del famoso diseñador de moda... Cosé Me Montesinos. Dicho y hecho, sus peticiones fueron cumplidas.
Cuando, llego el día grande del famoso duelo, Mohame ya, se santiguo no era creyente, pero por si acaso y salió por las puertas de salida. Aunque iba sereno y convencido de su victoria, por dentro, estaba hecho un flan.
Anduvo por el viejo cauce, tres metros a la izquierda, dos a la derecha. Hasta que a la altura de lo que hoy en día conocemos como Mislata, empezó a oír rugiros, pero seguía sin dar la cara igual era un Dragón muy coqueto, pero cuando lo hizo, el reo se impresiono a ver lo grande que era.
Media unos 4 metros de altura y tres de ancho, sus ojos, eran como una rana, pero a lo bestia; su color desteñido a lo Michael Jackson, tenía 13 dedos en una mano y 14 en la otra defecto de fabrica, podría ser impresionar, impresionaba, no nos vamos a engañar.
El duelo animal-hombre, estaba a punto de estallar, este último, se lo fue atrayendo a su terreno, a la altura de donde están hoy La casa de los caramelos.
El duelo estaba servido, la muchedumbre, lo vivían con tensión... unos comiendo palomitas, otros pistachos, etc. Habían una parte del público que alentaban al animal; y otros al hombre. Mientras en general norte, subía un comercial, con una bandeja en la cintura que le colgaba del cuello con bebidas refrescantes, mientras al grito de... Coca-cola fresca, tramusos, pipas, horchata recién traída de Alboraya, zumo de naranja de la tierra...todo rico, rico, rico.
Pero, ahí bajo, se mascaba la tragedia, se veía las gotas de sudor como se deslizan por su rostro la del hombre; claro, porque la del animal, ni con lupa, ché era algo chocante, que en las graderías hicieran el agosto y en el terreno del combate estuvieran en la cuesta de enero. Y, ni era enero, ni agosto... sino 1 de mayo, por eso había tanta gente... era fiesta. Bueno, a lo que vamos, que me despisto.
Os había dejado en... La tensión se palpaba entre los contrincantes y también en algunos momentos de la lucha, en el ambiente. Se desafiaban con la mirada. El Dragón se le acercaba pata a pata, el hombre retrocedía paso a paso... y cuando, por fin estaban a menos de dos metros... salta el Mariñas de turno, con su peculiar voz y su bigote a lo gigoló, retransmitiendo el evento, para una televisión privada, mientras le gritaba a la compañera que tenía a su izquierda... que te calles, Karmele. Podréis ver, que ya en Valencia, existían los programas de corazón. La Patiño, se le hinchaba la vena,, mientras mostraba su genio y figura y por su puesto, su mejor sonrisa.
Pero, vamos a la tensión... estaba en los dos metros que los separaban, cuando el Dragón se vio reflejado en el vestido encristalado creado por un antepasado de Francis Montesinos abrió sus fauces y aprovecho el valiente hombre, para lanzarle la lanza y matarlo.
Fue toda una odisea, el público saltaba de emoción, había vítores, y griterío. Un duelo que pasara a la historia de generación en generación. Salió por la puerta Grande, cual Enrique Ponce, cualquiera.
Los programas de corazón, se lo rifaban, para entrevistarlo, fue un espectáculo digno al estilo, de un partido Valencia-Levante. Pero, él solo acertaba a nombrar con la mandíbula torcida y estilo gangoso Adrián... Adrián... El hombre había ganado a la Bestia.

El rey, le libero y con el dinero ganado de las entrevistas y programas de corazón, se fue con una chica play boy, dejando con un palmo de narices a la famosa Adrián e hijos y no volvió nunca mas por Ciutat Vella
Algunos comentan que lo vieron en Hawai; otros, en Bora-Bora, pero en realidad, son fuentes aún no contrastadas.
La historia, en realidad es menos espectacular y si parece mas dramática. Lo único que hecho es adaptarla a nuestros días. Pero, la leyenda existió. Y, si no me creéis, cuando vengáis a Valencia, pasar por la Iglesia de El Patriarca, y veréis colgado al susodicho Dragón.
Por cierto, niños... no vayáis solos por el viejo cauce, aún existe la maldición, que si dices cinco veces Dragón, es posible la leyenda, vuelva a empezar. Este cuento, tuvo lugar en los tiempos que las crónicas de sociedad, aún se hacían con tan- tan.

2 comentarios:

Lola dijo...

Dioss,,ahora que escribo¡¡¡
me has pillado descoloca,,simplemente...bonito cuento.
Creo que la lluvia ha mojado mis neuras y estan en proceso de centrifugado,,no doy para mas.
Ahí la llevas (la lluvia) que sea leve.
Un abrazo

EGOSTEIN dijo...

A diario hay dragones con qué lidiar. Hacerlo en el anonimato que nos rodea es donde está lo heroico. Yo por mi parte, ya he combatido a varios de ellos.