miércoles, 17 de octubre de 2007

EMIGRANTES


Vaya por delante, que no estoy en contra de los emigrantes, ni soy racista. Aunque estos gamberros, no representan a los emigrantes que vienen a España a trabajar, no me lo ponen nada fácil.
Mis padres, al igual que muchos padres de personas de mi edad, fueron emigrantes a lo largo y extenso de toda Europa, allá por los años 50, 60 y 70. Mis padres emigraron a Holanda, más exactamente a Schiedamm y Rotterdam.
Pero creo, que la emigración que sufre España en estos años, no es la misma que la de nuestros padres. Partiendo de la base, que nuestros emigrantes en aquellas décadas, la gran mayoría, por no decir toda, cuando dejaban su hogar, su ciudad, su país, iban con un contrato bajo el brazo.
Los emigrantes que vienen a España, en un 90%, vienen, sin contrato y sin papeles. Parecen que vienen lo mejor de cada país; sobre todo argentinos, ecuatorianos y marroquíes.
Los marroquíes, ya sabemos su pasatiempo preferido; y, poco a poco se van apoderando de nuestras ciudades.
Los argentinos, tienen un enorme complejo de superioridad; demostrándonos, que son mejores personas que el resto del mundo. Ellos, que su mundo gira alrededor del fútbol y tienen como su Dios, a un gran jugador, que lo fue, el mejor de todos los tiempos. Pero, como persona y ser humano, es un claro ejemplo de lo que no tienen que reflejarse los niños y los jóvenes.
El viernes pasado día de la hispanidad sobre las 17:15 h., oigo un griterío en la calle, me asomo a la ventana y veo una manifestación por el centro de la ciudad. Una concentración legal, que iba la policía, con ellos, para evitar posibles altercados.
Eran seguidores del antiguo régimen, aunque seguramente, la mayoría, no sepan ni quien es Franco, había banderas españolas, alguna que otra de la Comunidad Valenciana y otras anticonstitucionales.
Uno de su eslogan era... España es una y no cincuenta y una. Enseguida pense, que estaba hecha en contra de los nacionalistas que quiere hacer pedazos nuestro país. Y, los nacionales, estando al frente ZP, que permiten que lo hagan.
Todo hubiera ido con normalidad, sino hubiese sido por una pandilla de gamberros argentinos, provocando desde el tercer piso de la finca que estaba al lado de la mía. Alzó una camiseta de la Selección argentina a modo de provocación y en la ventana de al lado, una chica saca una sabana de color rojo, también a modo de provocación.
Menos guapa, le dijeron de todo. Y, al que alzaba la camiseta, sé escondió como un cobarde que le da la ventana del tercer piso; pero seguía provocando con sus manitas de gaucho.
Si yo, hubiera tenido que emigrar a uno de los países de estos provocadores, hubiera tenido que adaptarme a sus costumbres; ya que soy yo, quién esta en su casa. Debo de respetarles y dar las gracias, por la acogida a su país y no provocar ningún incidente.
Sin embargo, ellos; quieren darnos lecciones de urbanidad, cinismo y convivencia. Eso sí, imponiendo sus leyes. Si tanta aberración les produce nuestro país, ¿ que hacen aquí ?.
Vienen con la excusa de buscar trabajo y bienestar para sus familias. No lo dudo, y muchos, que vienen a trabajar honradamente por desgracias pagan justos por pecadores.
Pero, los que más se hacen notar, son los indeseables, y encima, les abren la puerta, como si nuestro país fuera el Corral de la Pacheca.
Salgo de casa y se lo comento a un conocido italiano, mientras vamos a tomar café. Nos atiende una chica sudamericana y nos dice que no esta de acuerdo con la concentración.
Trato de explicarle, que esa manifestación no iba con ellos, pero que algunos emigrantes les han provocado.
Le digo lo sucedido, mientras el italiano asiente con la cabeza hacia la paraguaya, dándome la razón.
Cuando le digo a la camarera... Mira, Marcela. Algunos vienen sin papeles y queriendo imponer sus costumbres, no digo que sean todos, no digo eso. Pero, si la mayoría ó son los que se hacen notar. Le noto que se pone seria y mi acompañante del café negro negrisimo, le anticipa... Ya te ha cogido, tu no tienes papeles.
Claudica y me dice que es verdad, pero que no todos eran iguales, le asiento con la cabeza que tiene razón. Pero, son ellos, los que se tienen que adaptar a nosotros y no a la inversa. Pues son ellos, los que están fuera de sus casas.
Dejo al margen, los países europeos como somos comunitarios pues no los considero extranjeros. Aunque los rumanos, creen que nuestro país es su cortijo. No soy racista, ¿ o, si ?.
Lo único que puedo decir es que Argentina, Ecuador, Rumania y sobre todo Marruecos, por culpa de algunos-muchos, los ciudadanos de estos países; son gente, que no me merecen ninguna credibilidad. Ellos se lo han ganado a pulso con creces, ¿ no creéis ?.
Y, por culpa de unos, lo pagan otros, que si quieren integrarse en nuestra sociedad y vienen a trabajar.

3 comentarios:

conxa dijo...

Arduo tema el de la inmigración, yo tengo la costumbre de no generalizar, del mismo modo que me molesta cuando alguien nos mete a todos los españoles en el mismo saco.
Molestan los delincuentes, los inadaptados, los intolerantes.....
me da igual la nacionalidad que tengan.
No coincidimos en muchos aspectos, pero es bueno respetarse, y los que no saben respetar, sencillamente sobran.
Un saludo. Gracias por tus comentarios.

EGOSTEIN dijo...

Indeseables los hay en todos lados, tanto nacionales como extranjeros, y sí, aunque muchos inmigrantes estén en un país, no dejan de llevar al suyo dentro. Adaptarse al que están es bueno, pero tampoco es inevitable que nos retroalimenten con sus costumbres. Fué así como la misma España llegó a ser España, algo de aquí y otra cosa de allá, igual que pasa con nosotros. Somo uno y también lo que nos han dejado de sí nuestros amigos. Sí a la tolerancia y a la convivencia por ambas partes, que en este mundo globalizado es la única forma de sobrevivir.

lola dijo...

Hola, estoy de acuerdo contigo en que hay que adaptarse al país donde se vive, pero eso no quiere decir que uno tenga que renunciar a sus costumbres, pero si éstas chocan con las costumbres del país anfitrión, entonces es mejor dejarlas en casa, o volverse a su país de origen.
Un saludo y gracias por tu comentario. Por cierto, a mi también me gusta Cary Grant.