viernes, 28 de septiembre de 2007

LA MAR Y LA NOCHE


Estoy paseando por la playa de El Saler.; esta amaneciendo, puede que sea las cinco de la madrugada, no lo sé, me trae sin cuidado.
Sigo paseando en arenas movedizas y refrescantes de La Mar, la veo que está en calma. Te invita a que te entregues a sus profundidades; te tienta, pero le adviertes, que entraras más tarde.
Te sientes cómodo; estás paseando, con la sola compañía de La Mar y del Silencio de la madrugada. Pienso en mi futuro, en mi gente y por su puesto en lo laboral. He cometido tantos errores, que no tengo ni derecho a replicar.
Pero, no me doy por vencido. Soy amigo de mis amigos, soy trabajador, vivo, me aprecian; me gusta leer y también escribir, además, quisiera volver a estudiar; lo que realmente me gusta y no lo que le gustan a los demás. Entonces... ¿ porque, tengo que quejarme ?.
Recuerdo, los días de mi niñez, que venia casi todos los veranos a esta Pedanía, este Pueblo de inmensa belleza y que esta ubicado a unos quince km. de la capital.
Venia a veranear con mis tíos y mis primas, y con mi primo Pepito. Una pedanía de mucho lujo y que todos los valencianos disfrutamos bastante.
Pero, eso ya paso, hace unos treinta años. Ahora es todo diferente; mi padrino y mi primo, ya no están a mi lado; el paseo, ya no tiene la magia de antaño; y la pedanía, con tanto progreso, ya no es lo que era. Eso sí; posiblemente, sea la playa más bonita del mundo.
En los años 70, exactamente en esta zona de la playa, estuve a punto de abandonar este paraíso tan agradable, este paraje y adentrarme en La Mar. Debe de ser, que le gustaba, y no dudo que La Mar, tenga su encanto, pero quería aún disfrutar de mi familia, de mi barrio, de mi Valencia, de mi Región, de mi España. En una palabra, quería seguir aún viviendo, a mis doce años, no conocía aún nada, ¿ entonces porque La Mar, quiso llevarme ?.
Ya son las seis y cuarto de la mañana y es hora de pegarse un bañito. El agua esta bastante bien, me meto como Dios me trajo al mundo, y como diría el Maestro Ortega Cano... Estoy tan a gustito...
Veo en el horizonte, algo tan maravilloso y tan espectacular como el Alba. Si lo pudierais ver atraves de mis ojos... La noche se despide con una sonrisa y un guiño; La Mar, empieza a revolucionarse, y se va La Mar calma. El silencio, se desvanece.
Son las siete y media de la mañana y ya vienen los bañistas, el ruido, las latas, los cigarros, etc. Mientras, se alejan me susurran Juan, vuelve otra vez, sabes que tú eres bien recibido, además, nos gusta escuchar tus dudas, tus pensamientos, tus añoranzas y también tus recuerdos. Les devuelvo el piropo, con una sonrisa melancólica, sus bonitas palabras, mientras les veo alejarse.
Sé que dentro de un día, volverán y seguramente, me esperaran. Me alejo con las pilas cargadas y sabiendo lo que tengo que hacer.
Para una persona que haya nacido en la costa, comprenderán estas líneas; y, los que son del interior, se imaginaran, este bonito paseo. ¿ Que sabrán ?, los que no me comprenden... Allá, ellos.





2 comentarios:

Lola dijo...

La Mar....cuanta inmesidad. Tu la feminizas, yo digo El Mar,,que mas da cual sea la expresion gramatical correcta si allí somos muchos los que nos encontramos en nuestro elemento. Al fin y al cabo los humanos somos "casi" agua.
Te envidio la suerte de tenerla contigo.... Bsts

Lucy dijo...

Nunca antes de este relato, había pensado que reflexionar puediera ser tan sexy